Lorenzo Peña y Gonzalo

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Tres Cantos, Spain
Tras una turbulenta y amarga juventud consagrada a la clandestina lucha revolucionaria, mi carrera académica me ha conducido a obtener las 2 licenciaturas de Filosofía y Derecho y asimismo los 2 Doctorados respectivos (en Filosofía, Universidad de Lieja, 1979; en Derecho, Universidad Autónoma de Madrid, 2015). Soy también diplomado en Estudios Americanos; en cambio, si bien inicié (con éxito) la licenciatura en lingüística, no la culminé. Creador de la lógica gradualista, tras haberme dedicado a la metafísica y la filosofía del lenguaje, vengo consagrando los últimos 4 lustros a desarrollar una nueva lógica nomológica y aplicarla al Derecho: la lógica de las situaciones jurídicas, basada en la metafísica ontofántica que elaboré en los años 70 y 80. He sido profesor de las Universidades de Quito y León, Investigador visitante en Canberra e investigador científico del CSIC, habiendo sufrido la jubilación forzosa por edad en 2014 cuando había alcanzado el nivel máximo: Profesor de Investigación. Soy miembro del Ilustre Colegio de Abogados de Madrid.

martes, agosto 08, 2006

memoria histórica (continuación)

Una de las mayores vergüenzas de la transición española y del régimen monárquico afianzado en ella es que se haya escamoteado y disimulado el balance de la sanguinaria y antinacional tiranía franquista. Otros pueblos, enfrentados a un pasado reciente menos doloroso y sangrante que el nuestro, encontraron sin embargo vías propias de hacer ese balance de manera que hubiera un grado de justicia compatible con un proceso de reconciliación; una reconciliación en el reconocimiento de la verdad, al menos hasta cierto punto. Cuando lo sucedido en España con la agresión germano-italiana, secundada por Francia, Inglaterra y los Estados Unidos, contra la República Española, y el régimen de terror y exterminio que duró cuatro decenios, cuando eso es cien veces más cruel que las tiranías militares de América Latina juntas, suscita perplejidad que los tribunales españoles enjuicien a responsables de matanzas en América Latina y no haya habido ningún procedimiento judicial ni de ningún otro tipo en España para sancionar, al menos moralmente, lo sucedido aquí. La paja en el ojo ajeno molesta más que la viga en el propio. Pero la solución no puede ser la de que una Ley diga la verdad de lo que ha pasado, y obligue a repetir esas verdad oficial. Tiene que haber otra solución. ¿Cuál? Continuará. Lorenzo Peña Ver: la página de ESPAÑA ROJA