Lorenzo Peña y Gonzalo

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Hoy me considero, antes que nada, un jurista, un hombre dedicado al Derecho. Por esa autoidentificación profesional y vocacional estoy afiliado al Ilustre Colegio de Abogados de Madrid, sin haber ejercido nunca el noble oficio de letrado; lo cual no me impide sentir satisfacción cuando me describen como "un abogado".

El Derecho al que me consagro en cuerpo y alma es la Nomología filosófica, el estudio académico del espíritu y del fundamento de los sistemas normativos como instituciones funcionalmente destinadas a promover y salvaguardar el bien común.

Tal dedicación guarda un estrecha afinidad con la filosofía política republicana que trato de desarrollar y que he expuesto en mi libro ESTUDIOS REPUBLICANOS, 2009.

La filosofía jurídica y política sólo empezó a ser el foco de mis estudios a mediados de los años noventa. Antes me había consagrado a la lógica matemática, la metafísica, la filosofía del lenguaje y, marginalmente, la historia de la filosofía, materias que enseñé en mi desempeño como profesor en la Universidad Pontificia del Ecuador y, posteriormente, en la de León, hasta que en 1987 accedí a la plaza de Investigador Científico en el CSIC.

Cabe subsumir lo producido en aquel período de mi vida (1973-95 aproximadamente) bajo el rótulo de "la ontofántica", un neologismo que acuñé para significar la indagación del ser desde su aparecer en el lenguaje.

El hilo conductor que va de mi precedente temática lógico-metafísica a la actual nomológico-jurídica es la lógica: una lógica contradictorial y gradualista sobre la cual he desarrollado una nueva lógica de las normas, la lógica jurisprudencial (también denominada `lógica juridicial' o `lógica nomológica').

miércoles, junio 04, 2008

La censura de Google

La censura de Google
por Lorenzo Peña

2008-06-03


Una de mis contribuciones a la ampliación del conocimiento público es una galería de imágenes, la Iconoteca Republicana «Bartolomé Murillo» (integrada en la publicación electrónica ESPAÑA ROJA); en ella he reunido varias colecciones:

Aunque modesta, la iconoteca «Bartolomé Murillo» ha sido muy bien recibida por el vasto público al que va destinada; ha sido amplia y profusamente referenciada por un número de catálogos y motores de busca (incluyendo Google, Yahoo, Picsearch, Altavista, etc); ha sido utilizada por un abanico de bitácoras para insertar imágenes de las que yo había coleccionado; pero, sobre todo, ha dado a conocer esas ilustraciones gráficas directamente a los muchísimos miles de lectores que a ellas han accedido.

Cada uno puede tener su opinión: sobre el gusto o la falta de gusto del coleccionador; sobre la conveniencia o no de desplegar tales imágenes; sobre los comentarios que acompañan a algunas de ellas; sobre las omisiones. (Así, p.ej., en la galería de imágenes sobre la II República hay fotos de Niceto Alcalá Zamora y de Luis Jiménez de Asúa; no las hay de otros líderes republicanos, como Sánchez Román, Lerroux, Azaña, Prieto, Marcelino Domingo, etc; comprendo que muchos se pregunten el porqué de mi opción.)

Tales imágenes vienen a ilustrar diversas facetas de las ideas y propuestas que se formulan en mi publicación digital ESPAÑA ROJA. Hubiérame gustado ampliar esa iconoteca, pero ello consume un tiempo excesivo. Por otro lado, a veces la selección ha sido producto de circunstancias fortuitas.

Desde hace algún tiempo (no sé exactamente cuánto), la empresa Google ha decidido someter a censura la iconoteca «Bartolomé Murillo», hasta tal punto que en la busca normal de imágenes sobre algún tema, sea el que fuere, no asoma ninguna ilustración gráfica del sitio http://eroj.org"> (ni tampoco de su espejo clonado eroj.net, alojado en netlink). A veces aparecen imágenes tomadas de mi iconoteca pero redesplegadas en otros sitios; ésas sí son mostradas por Google.

Sin embargo, al acceder al buscador de imágenes de Google, el usuario puede abrir una pestaña en la cual le es dado configurar sus preferencias de busca. Al hacerlo, tiene que seleccionar una de entre varias alternativas, o bien dejar la selección por defecto. Una de esas opciones se refiere al «SafeSearch Filtering». La explicación de Google es ésta: «Google's SafeSearch blocks web pages containing explicit sexual content from appearing in search results». Está claro, pues, que lo único que Google reconoce bloquear es un contenido explícitamente sexual; un sinónimo de «pornografía».

Ese bloqueo no siempre funciona bien; pero mi crítica no va por ahí (sé que no es fácil implementar algoritmos adecuados).

Lo que critico es lo siguiente: si al lector se le ocurre optar por la tercera de las alternativas que figuran en esa opción («Do not filter my search results») --aceptando así que puedan aparecer en su pantalla cosas que no son nada bonitas de ver--, entonces, y sólo entonces, Google acepta desplegar las ilustraciones de mi iconoteca; ya sea sobre banderas republicanas españolas, ya sea sobre cuadros de Murillo, ya sea sobre la esclavitud en los USA; sobre lo que sea.

A los lectores normales y corrientes, que no han determinado preferencias y que, por consiguiente, acceden con la configuración por defecto --o sea, con el filtro moderado activado--, Google les impide ver las imágenes de ESPAÑA ROJA.

Google es, evidentemente, muy dueña de obrar así. Es una empresa privada con ánimo de lucro, que gana dinero con la publicidad. Y es conjeturable que sus ingresos publicitarios puedan estar negativamente afectados si facilita el acceso a páginas gráficas como las de ESPAÑA ROJA.

Lo que es deshonesto es invocar un motivo absolutamente falaz; bloquear tales imágenes aduciendo que tienen un contenido sexual explícito. No tienen ninguno, ni explícito ni implícito (como no sea alguno de los cuadros de Murillo).

Así, Google agrava su censura, obviamente política, con el engaño a sus usuarios. Dejo a otros la tarea de llevar a cabo una investigación acerca de cuántas filtraciones similares son operadas por Google o por otros motores de busca, cuya objetividad queda así flagrantemente desmentida.