Lorenzo Peña y Gonzalo

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Hoy me considero, antes que nada, un jurista, un hombre dedicado al Derecho. Por esa autoidentificación profesional y vocacional estoy afiliado al Ilustre Colegio de Abogados de Madrid, sin haber ejercido nunca el noble oficio de letrado; lo cual no me impide sentir satisfacción cuando me describen como "un abogado".

El Derecho al que me consagro en cuerpo y alma es la Nomología filosófica, el estudio académico del espíritu y del fundamento de los sistemas normativos como instituciones funcionalmente destinadas a promover y salvaguardar el bien común.

Tal dedicación guarda un estrecha afinidad con la filosofía política republicana que trato de desarrollar y que he expuesto en mi libro ESTUDIOS REPUBLICANOS, 2009.

La filosofía jurídica y política sólo empezó a ser el foco de mis estudios a mediados de los años noventa. Antes me había consagrado a la lógica matemática, la metafísica, la filosofía del lenguaje y, marginalmente, la historia de la filosofía, materias que enseñé en mi desempeño como profesor en la Universidad Pontificia del Ecuador y, posteriormente, en la de León, hasta que en 1987 accedí a la plaza de Investigador Científico en el CSIC.

Cabe subsumir lo producido en aquel período de mi vida (1973-95 aproximadamente) bajo el rótulo de "la ontofántica", un neologismo que acuñé para significar la indagación del ser desde su aparecer en el lenguaje.

El hilo conductor que va de mi precedente temática lógico-metafísica a la actual nomológico-jurídica es la lógica: una lógica contradictorial y gradualista sobre la cual he desarrollado una nueva lógica de las normas, la lógica jurisprudencial (también denominada `lógica juridicial' o `lógica nomológica').

lunes, enero 31, 2011

Alfonso XIII instigador de la guerra civil

Alfonso XIII instigador de la guerra civil
por Lorenzo Peña

2011-01-31


En mi libro Estudios republicanos, y en otros escritos he sostenido que la conjura que provocó la guerra civil española de 1936-39 fue maquinada e inducida por Su Exiliada Majestad, Don Alfonso de Borbón y Habsburgo-Lorena.

Una confirmación de mi tesis viene a aportarla un reciente libro del extremeño Enrique Sacanell Ruiz de Apodaca: 1936: La Conspiración, Madrid: Síntesis, 2008 (192 pp).

La segunda de mis tesis sobre la contienda de 1936 es que lo que tramaron los monárquicos, falangistas y militares conjurados en 1936 no fue, en absoluto, un golpe de Estado, una operación rápida de asalto a las instituciones, sino un levantamiento en armas para el desencadenamiento de una guerra civil.

De nuevo esta tesis encuentra una plena confirmación en la citada obra de E. Sacanell. Desde su exilio en Roma (al amparo del rey Víctor Manuel III y de su primer ministro, Benito Mussolini) don Alfonso (y con él toda la familia Borbón) preparó, tramó, organizó y desencadenó la guerra civil y la intervención armada de las potencias del Eje (Alemania e Italia) contra su Patria.

Su plan triunfó. Si inicialmente sería Sanjurjo el encargado de implantar una dictadura militar, al final de la cual España volvería a ser un reino y los borbones a reinar, la muerte accidental del marqués del Rif transfirió esa misión a su sucesor, el general Franco, que la cumplirá estrictamente, sólo que fijando el plazo originariamente indeterminado en el de la duración de su propia vida.

El lector interesado puede leer mi recensión de ese libro en ESPAÑA ROJA